sábado, 27 de agosto de 2011

Verdades, mentiras y absurdidades (I)

Sobre verdades, mentiras y absurdidades en el mundo de la economía, voy a decir unas cuántas cosas que prácticamente todos sabemos, sólo que, quizás, no nos hemos dado cuenta. O bien, que el gran ruido al que nos someten los medios de comunicación, impidiéndonos razonar, ha hecho que arrinconemos al lugar más alejado de nuestro entendimiento.


VERDADES

EN EL MUNDO DE LA ECONOMÍA, HAY UN PUESTO DE TRABAJO PARA TODA PERSONA QUE QUIERE TRABAJAR”

Porque son las necesidades de las personas el origen del trabajo (*).

Cuando trabajamos, lo que hacemos es satisfacer las necesidades de las personas que disfrutan del producto de nuestro trabajo.

Con nuestro trabajo obtenemos los medios con los que, a su vez, también nosotros podemos satisfacer nuestras necesidades disfrutando del producto del trabajo del resto de las personas.

Y así se cierra el círculo.

*) Una definición de actividad económica: “Actividad humana que consiste en obrar sobre las cosas de la Naturaleza para aplicarlas a la satisfacción de las necesidades humanas”.


EN EL MUNDO DE LA ECONOMÍA, EL PARO ES UNA FIGURA ABSURDA, Y ADEMÁS, INDESEABLE”

Absurda:
- Porque consiste en negar a la persona el acceso a los medios que le permiten satisfacer sus necesidades.
- Porque consiste en negar a la sociedad los productos y servicios que el parado puede aportar.
- Porque la aportación de riqueza que el parado querría hacer y no hace, representa una pérdida absoluta e irrecuperable para toda la sociedad.

Indeseable:

- Porque, como nadie puede sobrevivir sin atender las necesidades más elementales, el parado sobrevive a costa de otros que trabajan: familiares, amigos, servicios públicos, caridad; incluso recurriendo al robo si no le queda más remedio.


EL DÉFICIT ES UNA FICCIÓN, NO UNA REALIDAD”

- Porque resulta del enfrentamiento de unas magnitudes convencionalmente calificadas de ingresos y gastos (*), durante un período de tiempo convencional (**).

Es evidente que, modificando cualquiera de las convenciones adoptadas, cambia el déficit, llegando incluso a convertirse en superávit.

*) Auténtica perla sobre el convencionalismo de la calificación de las magnitudes que conforman el déficit que he encontrado:
Por eso llaman “gasto” al dinero invertido en guarderías, o en salud, o en pensiones, pero califican como inversión a cualquier presupuesto empleado en infraestructuras, aunque sean tan inútiles como esos trenes AVE que hasta hace nada circulaban entre Toledo y Albacete.
Ignacio Escolar, artículo publicado al diario “Público” el día 15 de julio de 2011, bajo el título “El uso perverso de las palabras”.

http://www.escolar.net/MT/archives/2011/07/el-uso-perverso-de-las-palabras.html

**) Los términos “ingresos”, “gastos”, “convencional” y sus derivados, se utilizan en sentido contable estrictamente.

Valencià


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